Un corazón en ruinas es tu primera novela. ¿Qué te llevó a escribirla?
Principalmente la insistencia de algunos de mis amigos, a los pocos que les dejaba leer cosas que iba escribiendo, porque yo siempre he escrito, pero para mí, para los míos, como desahogo a veces, o como regalo que entregaba a alguien amado... Como sabían de la existencia del concurso de Odisea, casi puedo decir que me obligaron a terminar la historia en un par de meses y llegar a tiempo al concurso.

¿Cómo describirías tu novela a las personas que aún no la han leído?
La novela es el intento de reflejar, lo más directa y sinceramente posible, cómo afecta el mismo hecho a tres personas distintas, sin ponernos  del lado de nadie, sin culpables, porque todos sufren, porque todos deben sobrevivir sin mentiras. La  historia comienza con la confesión de la homosexualidad de uno de los personajes a su novia pero, como iremos comprobando a través de varios flash-backs, la situación ya era insostenible desde hacía tiempo y comienzan a salir a flote sentimientos ocultos en los demás personajes. No hay vuelta atrás en el viaje que todos deben realizar hacia la madurez emocional. Es ahora o se arrepentirán para el resto de sus vidas. Y, claro está, el ave fénix sólo puede renacer de cenizas, un corazón feliz, valiente y fuerte, en esta historia, sólo puede renacer de un corazón en ruinas.

¿Has retratado en la novela experiencias personales o todo es ficción?
Lo que realmente refleja algo personal es el final de la historia: el reencuentro de los personajes. Yo me reencontré con amigas, con una ex-novia con una historia también intensa y dolorosa y en circunstancias muy parecidas a las del libro. También es autobiográfico el hecho de haber estado a punto de perder a la persona que ahora es mi mujer.

Los personajes de Un corazón en ruinas tardan bastante en aceptar su verdadera sexualidad. ¿Crees que los jóvenes gays y lesbianas tardan hoy tanto en reconocerse como tales?
Hay de todo, depende en gran medida de las circunstancias que les rodean y de lo libres que se puedan sentir. Si un chaval vive en una familia abierta, en el entorno libre de una ciudad grande, y nadie le ha metido miedo en el cuerpo, desde luego será más libre de aceptarse a sí mismo. Si no, tendrá que ponerse el disfraz de súper-héroe, y eso es muy duro para todos.

En ese sentido ¿crees que los últimos cambios legales que se han producido en nuestro país facilitarán las cosas para los adolescentes gays y lesbianas actuales a la hora de acepar su sexualidad?
Sin duda. Es algo fundamental que los que tienen el poder y la capacidad de ir eliminando barreras e injusticias, y proteger todo tipo de diversidades cumplan de una vez por todas y sin miedo con su papel político y social.

Uno de los personajes femeninos, aún siendo heterosexual, mantiene una relación sexual con otra chica. ¿Son las mujeres heterosexuales más abiertas a la hora de mantener una relación lésbica que los hombres heterosexuales?
La pregunta es más complicada de lo que parece porque podemos caer en los tópicos de que las mujeres, bien porque se supone que son menos sexuales, buscan  realizar sexo con su pareja de otra manera y son capaces de acostarse con una mujer que les pueda dar la ternura que no encuentran con su pareja; o bien porque el hombre con el que se acuestan no consigue entender del todo su cuerpo y sus necesidades, y es más fácil entonces encontrar placer con otra mujer. Casi todos en algún momento podemos sentir curiosidad por alguien de nuestro propio sexo, lo difícil es aceptar esa curiosidad y llevarla a cabo. Pero en el caso de Silvia, son las circunstancias en las que se encuentra, de dolor, de vacío, de necesitar sufrir aún más en su vida para ya no poder hundirse más, en una palabra, el caos, lo que le hace dejarse llevar y acostarse con su mejor amiga.

Todos los personajes de tu novela, ya sean hetero u homosexuales, parecen necesitar de una pareja estable y monógama para ser felices. ¿Crees que la pareja estable es algo a lo que todos, de una u otra manera, aspiramos?
Cuando somos jóvenes debemos tener muchas experiencias, muchos novios o novias, amigos, divertirnos, viajar, sentirnos libres y no parar de aprender, tanto a estar solos como a ser pareja de alguien. Aprenderemos de los errores que cometimos con otras personas o del daño que hicimos o nos hicieron. Pero, bien porque nos sentimos muy enamorados de alguien, bien por la propia edad, llega un momento en que nos gusta que esa persona sea la especial, la de verdad, la que merece la pena.

Visto el éxito de tu primera novela ¿te planteas escribir otra? ¿Qué temas te gustaría abordar en ella?
La verdad es que estoy trabajando en varias historias a la vez, una de ellas de tintes fantásticos sobre dioses y diosas, héroes y heroínas, que deben proteger a un personaje femenino que han enviado a la tierra, donde habitan distintas tribus de guerreros en las que la homosexualidad es algo cotidiano y aceptado como una manifestación más del ser humano, al igual que la heterosexualidad. Nuestro héroe será homosexual, pero también existe una relación de la mujer a la que debe proteger con otra mujer. Pero la historia que terminaré antes de escribir es algo así como un viaje de dos hombres a lo Thelma y Louise pero, afortunadamente, con retorno.

¿Qué le dirías a la gente que aún no ha comprado tu novela?
Les diría que es una historia que se lee del tirón y que le ayudará a comprender que la vida no es plana, que los sentimientos duelen para hacernos reaccionar, y que a la vida le importa poco tu sexualidad. Pero, sobretodo, le diría que seguramente, cuando lo lea, estoy segura de que él también recomendara este libro a otros.

 

 

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