La Serpiente
Arco Iris
Una intrigante novela
de Iván Babiano
Iván Babiano, el lector favorito de muchos de vosotros vuelve a las librerías. Tras el éxito de sus dos anteriores novelas: Historia de un deseo, finalista en el VI Premio Odisea de Literatura (por cierto, dentro de poco sabremos el nombre de los premiados de este año) y La fuerza del destino (también publicada por Odisea), Iván nos sorprende con La Serpiente Arco Iris, un entretenidísimo thriller policiaco ambientado en Chueca.
Un joven ha aparecido brutalmente asesinado en su apartamento. Ante la aparente indiferencia de la policía para resolver el caso, Robert, su pareja, decide contratar los servicios de Felisa Karr, una ambigua y sugerente detective privada. De la mano de la detective nos vemos sumergidos en una peligrosa investigación que nos lleva a recorrer los bajos fondos del sexo gay. Tras la fachada de una supuesta libertad sexual absoluta se esconde una peligrosa organización secreta denominada «La Serpiente Arco Iris», una especie de club de sexo que somete a unas estrictas normas de comportamiento a sus miembros. La clave para resolver el caso se encuentra en el corazón de la organización, pero ¿cómo logrará Felisa adentrarse en una organización exclusivamente masculina? Felisa esconde un secreto que se convertirá en la llave que le permita introducirse en La Serpiente Arco Iris sin levantar sospechas. Sin esperarlo Felisa va a verse obligada a reencontrase con su pasado, del que creía haberse despedido para siempre.
Sin dejar de lado los momentos de ternura a los que nos tenía acostumbrados ni el humor inteligente de sus anteriores historias, Iván Babiano ha dado un giro a su obra del que sale muy bien parado. Además de ofrecernos un entretenidísimo thriller, con una trama perfectamente construida que engancha desde las primeras páginas, Baviano ha creado el personaje más complejo y atractivo de sus tres novelas, la detective Felisa Karr, inspirada en las grandes damas del cine negro. La Serpiente Arco Iris gustará no sólo a los fans de Iván, que ya son muchos, sino también a aquellos que aún no han tenido la suerte de leerle.
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